Cómo se cuidan los futbolistas

El fútbol es uno de los deportes de equipo más populares que hay en el mundo. Debido a que la duración de cada partido es de 90 minutos, este podría ser clasificado como deporte de resistencia si no fuera porque, de forma intermitente pero constante, se realizan ejercicios de alta intensidad, como por ejemplo la ejecución de potentes sprints. Es por esta razón que el fútbol está considerado como un deporte combinado entre fuerza y potencia, de manera que tienen unos cuerpos tan bien esculpidos que harían las delicias de los fans del porno gay.

Aspectos nutricionales clave para los futbolistas

La nutrición para este deporte tendrá que garantizar una correcta aportación de energía antes, durante y después del entrenamiento o partido. Para tener una correcta recuperación de las reservas de sustratos energéticos entre actividad y actividad, así como procurar una correcta hidratación antes, durante y después de la misma. Las estrategias nutricionales no estarán focalizadas exclusivamente hacia la capacidad muscular, sino que también tendrán que garantizar un óptimo funcionamiento del sistema nervioso central del jugador para que este conserve sus habilidades, su concentración y una óptima capacidad resolutiva.

Los hidratos de carbono

El sustrato energético principal para el futbolista proviene de los hidratos de carbono, más concretamente de los depósitos donde este nutriente se encuentra almacenado en forma de glucógeno muscular. Por este motivo es de vital importancia que el jugador llegue al partido con estos depósitos llenos al máximo de su capacidad. Para conseguirlo se recomienda realizar una sobrecarga de hidratos de carbono entre las 24-48 horas previas al acontecimiento deportivo.

La manera correcta de realizar esta carga es ingiriendo entre 8 y 10g de hidratos de carbono por kilo de peso corporal y por día, usando alimentos como: arroz, pasta, patata, pan, frutas, zumos de fruta, bebidas deportivas, codonyat, miel, compotas,etc. Una correcta ingesta de hidratos de carbono previa a la competición garantizará que el jugador disponga de suficiente combustible para mantener al máximo el nivel de azúcar, tanto al músculo como a la sangre, evitando de este modo la aparición de la fatiga tanto a nivel físico como nivel mental. Para hacer frente a las necesidades de hidratos de carbono durante los entrenamientos, la cantidad recomendada de este nutriente se encuentra entre los 5 y los 6 gr diarios por kilo de peso corporal del jugador.

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Las grasas

En función del rol o posición que ocupa un jugador en el terreno de juego encontraremos diferencias significativas en su composición corporal y, especialmente, en su porcentaje de grasa corporal. Así pues, dentro de los márgenes tolerados para cada tipo de jugador, un exceso de grasa reducirá inevitablemente el rendimiento deportivo. Las recomendaciones para la ingesta de grasas se sitúan entre los 0,8 y los 1,5 gr diarios por kilo de peso corporal del jugador. Alimentos como los frutos secos, el aceite de oliva, los aguacates o el pescado azul son una buena fuente para la ingesta de grasas de perfil cardio saludable.

Las proteínas

En cuando a las proteínas, se calculan para el futbolista unas necesidades aproximadas de 1,6 gr por kilo de peso corporal y por día. Estas provendrán mayoritariamente de alimentos de bajo o moderado contenido en grasas como la leche desnatada, los derivados de la soja, las carnes blancas, el pescado, las legumbres, el queso fresco, etc. Por otra parte, y en una proporción menor, de alimentos como los huevos, la carne roja o los derivados lácteos enteros.

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