Entrevista Ole del 09/08/05
Cuánta gente contenta tenés en casa. ¿Muchos hermanos?
—Somos siete. Yo soy el segundo. Además viven dos primos, mis viejos, paran amigos... Ah, también tengo a mi perra Atila.
—Un hotel. ¿Cómo es la convivencia? Familia numerosa...
—A veces somos como 15. Me gusta la vida así, me cago de risa.
—La Primera te acomodó. Pasaste por Catán, Varela, la villa Los Eucaliptos de Quilmes...
—Sí, esto es muy distinto. Gracias a Dios estamos mejor. Igual, no nos olvidamos lo que pasamos.
—¿Muy complicada la cosa?
—Mis viejos trataban de traer algo para comer y éramos muchos. Papá era remisero y mamá ama de casa. Con diez, 15 pesos, tirábamos... El barrio era medio jodido. Nos dijimos que teníamos que salir de ahí por su peligrosidad. Andaban a los tiros y mis hermanitos siempre afuera. Por suerte, el club nos compró una casa en Don Bosco. Nos sacó.
—Contame cómo era un día tuyo de fútbol en Los Eucaliptos.
—Iba a la primaria, 12.15 estaba en casa. Comía y ya sentía golpear la puerta. "Kun, vamos a jugar", decían. "Dale", contestaba.
—¿Nunca un "no puedo, tengo tarea y mucho para estudiar"?
—No. Jugábamos de 13 a 18. De siete, cancha de tierra. A veces volvía de noche y mi vieja me quería matar. Todo por un peso...
—¿Diez horas por un peso?
—O por una Coca. Era divertido.
—¿El mejor tesoro?
—Los fines de semana había cuadrangulares. Cada uno ponía una moneda. Una vez ganamos 30 mangos y compramos gaseosas.
—¿Te buscaban porque eras el mejor o porque faltaba gente?
—Había jugadores buenos. Teníamos equipo pero cuando no me pasaban a buscar, me iba a ver otros partidos y me enganchaba. "¿No querés jugar para nosotros?", me preguntaban. Aceptaba pero los rivales decían "que no juegue porque es un afano".
—¿Ahí qué edad tenías?
—11, 12 años.
—¿Y los rivales?
—Había de 15, 16. Yo era el más chiquito. Pero hace dos años, jugué un campeonato por plata y ganamos. Había tipos de 40... Yo ya tenía siete, ocho partidos en Primera y algunos me conocían. "Cortalo, cortalo", gritaban de afuera. Uno me pegó y se la devolví. Si te quedás callado te agarran para boludo. Ahí me di cuenta que había que largarla rápido.
—¿Qué más enseñó el potrero?
—Una tarde, uno se me tiró con los dos pies para adelante y me dejó la marca en el pecho. Ahí me empezó a agarrar un poquito de susto. Desde esa vez, toco rápido y salto cuando veo que me vienen de atrás. Juego con el sol.
—¿Eh? ¿Con el sol?
—Si hay sol me ayudo con la sombra. En Holanda, era clarita. Como suelo jugar de espaldas, cuando me la tocan, lo primero que hago es fijarme adelante en la sombra del marcador. Y le enganchaba para otro lado. Pensá que en el barrio no teníamos árbitros...
—¿Y con la guita qué hacías?
—La guardaba. Por si había otro partido y había que poner un peso... O me compraba golosinas en el colegio. Mucho no cambié. Salía poco. Tenía miedo. Allá en los bailes se cagaban a palos.
—¿Hasta cuándo cursaste?
—Noveno del Polimodal. Cuando Ruggeri me citó para el Selectivo hacíamos doble turno y falté un mes. Después la Selección...
—¿Te destacabas en algo?
—En Matemáticas. Hacer cuentas me gustaba. Inglés también. Pero ahora ni me acuerdo. Algo manejaba. Pero con la carpeta abierta...
—Estarías en 4° año. Un chico común de 17, hoy pensaría en su viaje de egresados...
—Hace poco vinieron los pibes de la escuela. Necesitaban pantaloncitos y medias para la Copa Coca Cola... Nunca imaginé que pasaría por todo esto. Hoy estaría haciendo rifas para irme a Bariloche...
—Quemaste etapas.
—Me hubiese gustado ser un pibe normal y estar siempre con mis amigos. Ahora no puedo. Si debutaba a los 18 podría haber disfrutado más. Pero arranqué a los 15... Yo le decía a mi viejo, "¿cuándo querés que disfrute si no es ahora?" Me cuidaron.
—¿Y el juego lo disfrutás? ¿O ya lo tomás como un trabajo?
—Yo siempre entro a la cancha para divertirme. Pero no se puede. Antes podía jugar más con la pelota. Ahora no podés porque te pegan o tenés a dos marcándote.
—Obsesivo de la pelota... Pero acá en el living hay sólo dos.
—Perdí muchas. Aparte mi mamá no quiere que mis hermanitos jueguen en el living ni rompan vidrios. Una vez, en el barrio, la colgué de una palmera. "Pincha paga", decían. Pero me hice el boludo y no aparecí más.
—Sos jugador pero, ¿qué te hubiese gustado ser?
—No sé. Yo vivía con la pelota. Aunque antes pensaba que podía ser dibujante. Sí, estaba todo el día con el lápiz. Lo hacía bien, eh. En Holanda, el Profe organizó un concurso de dibujo entre todos los jugadores de la Selección y lo gané. Copié a Ronaldinho de una foto, como rezando. Tardé 25''.
—Dibujante... Ya pintabas para creativo. Trazos en el pasto...
—Algo tengo. Pero con Lanús me sentía incómodo porque el partido arrancó apretado. El medio era un quilombo. Se vinieron al ataque cuando echaron a Buján. Ahí con espacios me gustó más.
—Te hicieron ocho foules. ¿Estaba premeditado buscarlos?
—No estaba pensado. Yo la llevaba para un costado y cuando veía que se me acercaban dos, buscaba el foul. Y lo encontraba. Era un poco también para aprovechar la pelota parada. Falcioni me dijo "a Romero y a Gioda encaralos, que les van a sacar amarilla y la roja".
—Decías que si pudiste en una final Sub 20 contra nigerianos que tenían como 25 años, ya estabas para jugar en Primera. ¿Los rivales te respetan?
—Ya no les importa si tengo 17, 20 o los que sean. Antes, cuando iba ganando, la pisaba un poco, canchereaba. Y cuando me hablaban todo el partido, los hacía calentar para enojarlos. Una burla.
—Un mini Mellizo.
—Claro. A Marini le hablé todo el partido. Le decía, "callate, burro".
—Tras haber generado dos penales, un tiro libre-gol y tanta alegría entre la gente con tu 10, ¿qué te dijo Falcioni?
—Me dio la mano. "Te felicito", me dijo. Y se fue en silencio. Usar la 10 me gustó aunque cuando entré a la cancha ya me había olvidado qué número tenía.
—Tenés un rol protagónico...
—Pusineri me dice que tengo que ser más profesional todavía. En las prácticas me grita "no te podés errar ese gol, vos nos tenés que salvar a todos". Se piensa que soy un salvador, je.
—¿Y el técnico te aconseja?
—En un montón de cosas. "Si no ayudás a marcar, tenemos uno menos", me recalca. Tampoco quiere que camine. Que trote. No estaba acostumbrado a eso.
—¿Su cara lo dice todo?
—Tira chistes... Yo me junto mucho con Ismael Sosa y el pobre es medio narigón. Entonces él pasa y nos dice "je, ustedes dos, Carozo y Narizota..." Yo también jodo pero con Julio no me meto.
—Campeón con el Rojo en Infantiles, en 9, Mundial Sub 20 con la Selección. ¿Es la hora?
—Algunos me preguntan cuál es mi sueño. Tengo 17 pero quiero salir campeón con Independiente. Y me gustaría que sea rápido.
—Messi ya está en la Mayor. ¿No te agarra un cosquilleo?
—Y si ando bien en el torneo... ¿Sabés qué? Estaría recontento.
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