Entrevista Ole del 02/08/05
Tirarles fantasías a los grandes fue su especialidad. Por la cancha o por el helado, con su menudencia a lo Romario y sus botines 40, Sergio Agüero sorprendió a campitos enteros con sus firuletes ofensivos. Y fue ayer nomás, eh. Nada de pelotas de trapo ni de viejazos del imaginario futbolero. Ahora tiene 17 años pero, por necesidad y urgencia, se la bancaba igual. Así fue su vida. Vivió en un barrio humilde de González Catán, después en Varela y más tarde en la villa Los Eucaliptos de Quilmes, donde supo mostrarse para que Independiente lo fichara en Infantiles. Ahora habita una linda casita de Quilmes Oeste. Un gran paso para el pibito que se fogueó entre adultos. Porque los nigerianos, en la final del Mundial Sub 20, mucho no distaban de aquellos que lo molían a palos en el potrero. Kun se lo contó a Olé.
—Había un par que saludaban a los hijos en la platea...
—Sí, iban con sus nietos, je. Tenían una pinta de grandes... Seguro que algunos tenían, mínimo, 25 años. Eran muy grosos.
—Si soportaste tipos robustos, rústicos, tan duros... ¿En Primera también te la podrías bancar, no? Son todos así...
—Sí, lo hablaba con mi papá. Le decía, "si pude hacer mi juego contra ellos en la final de un Mundial, ¿por qué no puedo hacerlo acá?" En nuestro fútbol, mucha diferencia no hay. La mayoría de los defensores tienen de 25 para arriba. Por eso, si los enfrenté allá sin problemas... Esa experiencia me va a servir una banda. El domingo veremos dónde estoy.
El áspero gusto del golpe artero, del irritante foul táctico, lo viene consumiendo desde hace rato. La búsqueda del lujo y la asistencia por encima del gol lo ha hecho candidato eterno al guadañazo rival. "Estaba acostumbrado a jugar de enganche. Ya en Novena, me decían que me iban a cagar a patadas, me pellizcaban... En Primera, nadie me putea. A lo mejor, si voy un poquito fuerte, me gano un ''calmate, pendejo de mierda''. A los mayores no les gusta que un chico les tire algo", supo decir. Porque todavía es un chico. Si debutó, de la mano de Oscar Ruggeri, a los 15 años, un mes y tres días...
—En tu actual formación, ¿es más importante cómo definir frente al arquero o cómo jugarles a los más grandes?
—Siempre me defendí con el cuerpo y lo sigo haciendo. Me gusta aguantar y girar en el área. Para los defensores es difícil tomarme de atrás. Aunque arrancar retrasado es mejor para el punta. Pero recién me di cuenta seis meses después de jugar en Primera qué tenía que hacer. Miraba la tele y veía que rival me tocaría. Ya sabía cómo engancharle para acá, cómo engancharle para allá.
—¿Qué te anda faltando?
—No estoy acostumbrado a patear mucho desde afuera aunque dicen que tengo buena pegada. Me piden que la aproveche... Yo trato de meterme siempre en el área, avanzar para hacer el gol. Pero ya lo iré aprendiendo.
—¿Y en el juego aéreo qué? Falcioni tira centros y vos medís 172 centímetros...
—Julio me está poniendo un poquito más atrás, tipo mediapunta, y Frutos juega arriba. Yo me junto con Buján que se tira más para adentro. Con Armenteros y Fabro también porque van mucho al ataque. Como no hay enganche...
—¿Goles de cabeza?
—Ninguno.
—Uyy.
—Julio me pide que juegue, que vaya por los costados. Yo le tengo que tirar los centros a Nicolás.
—Ya tenés una medalla de oro con la Selección. ¿Ahora qué?
—Me quiero poner la medalla en Independiente. Y jugar el próximo Mundial Sub 20. La edad me da...
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